miércoles, 2 de junio de 2010

Cara a cara con el Hombre Elefante


Segunda incursión en el trabajo del señor David Lynch. En esta ocasión el objeto de experimentación fue "El Hombre Elefante." Película filmada en 1980, basada en la vida de Joseph Merrick. Joseph Merrick, inglés oriundo de Leicester, vivió entre los años 1862 y 1890, padecía una terrible mal formación ósea y capilar. Él mismo se describió de la siguiente manera:
"mi cráneo tiene una circunferencia de 91,44 cm, con una gran protuberancia carnosa en la parte posterior del tamaño de una taza de desayuno. La otra parte es, por describirla de alguna manera, una colección de colinas y valles, como si la hubiesen amasado, mientras que mi rostro es una visión que ninguna persona podría imaginar. La mano derecha tiene casi el tamaño y la forma de la pata delantera de un elefante, midiendo más
de 30 cm de circunferencia en la muñeca y 12 en uno de los dedos. El otro brazo con su mano no son más grandes que los de una niña de diez años de edad, aunque bien proporcionados. Mis piernas y pies, al igual que mi cuerpo, están cubiertos por una piel gruesa y con aspecto de masilla, muy parecida a la de un elefante y casi del mismo color. De hecho, nadie que no me haya visto creería que una cosa así pueda existir."

El señor Merrick destacaba principalmente por su carácter afable y por un gran intelecto. A pesar de tener la mano derecha tan deformada, era hábil para la artesanía, aprendió el oficio de cestero y se entretenía haciendo construcciones de cartón con muchos detalles. Era diestro de nacimiento y se vio obligado a aprender a utilizar su mano izquierda. Por causa de su deformidad (Merrick la atribuía a un encuentro que tuvo su madre con un elefante estando embarazada de 4 meses) tuvo que sufrir muchas penas en su vida, pero el día de la muerte de su madre siempre lo reconoció como el peor momento de su vida, él contaba 11 años, ella era la única que le había demostrado amor.

David Lynch adaptó la historia de Merrick al cine aportando su particular visión. La película me pareció impresionante en todos los sentidos, quedé gratamente sorprendida (creía que no me iba a gustar) Estéticamente es perfecta, el uso del blanco y negro es lo más acertado, enfatiza la atmósfera. La diferencia de experiencias que vive el personaje, la oscuridad y claridad de la que entra y sale, hace que las intenciones de Lynch de transmitirle estados de ánimo al espectador sean tan acertadas para esta historia. Algo que resalta, una característica de Lynch es hacer manifiesta la diferencia entre las dos caras del mundo que estamos contemplando; esto lo hace visible a través de la entrada en o salida de una de ellas. En "El Hombre Elefante" la manifestación sucede, más o menos en la mitad del film, cuando nos adentra, sirviéndose del agujero de la capucha, en la cara sucia y oscura que J. Merrick también vive y percibe. En un primer momento nos lleva entre las tuberías grasientas, nos muestra los trabajadores anónimos del sótano, sudorosos y sucios; para que luego seamos testigos de las atrocidades a las que todavía se ve sometido Merrick y de las que nadie más era conciente.
Repite el hecho de que simpatice con el protagonista, esta película tiene dos, pero hablo de John Merrick. Sufrió demasiado pero cuando pudo estar tranquilo y ser feliz no albergaba rencor alguno, fue capaz de disfrutar todos sus momentos y de conservar su inocencia, era siempre agradecido, amable y educado. Le gustaba mucho la literatura y la escritura, leía a una Jane Austen poco conocida. Me hizo soltar más de una lágrima y me desagradó formar parte de la raza humana cuando vi lo que le hacían pasar. Sobre todo en el momento en que lo obligan a exclamar, "No soy un animal... soy un ser humano... soy un hombre." En ese momento era mejor pertenecer a los Fremen en Arrakis (Dune) no, estar entre esta raza humana, tan intolerante, belicosa e ignorante. Al final John Merrick decide acostarse a morir. No sin antes ir al teatro.
Espero yo también poder ir al teatro antes de morir.
Esta es una gran película, los invito a disfrutarla. La próxima será "Terciopelo Azul," en la que Lynch comienza a incorporar el color. Después de ver esta película, creo que voy por el buen camino en la asimilación del arte lynchiano; el requisito de la "desprogramación" juega un papel importante, siempre se debe tener en cuenta. Puede ser hasta liberador y es indispensable para absorber las sensaciones y aceptar el mundo que nos están exhibiendo. Sigo adelante con la certeza de que estos son sólo los primeros elogios que le voy a dedicar a David Lynch.

3 comentarios:

Anónimo 3 de junio de 2010, 15:26  

Hola Gordesuela. Me gustan tus comentarios. Se que el analizado es el director, pero no puedes dejar de mencionar la extraordinaria actuación de Sir Philip Anthony Hopkins que es quien le dá ese caracter profundo y nostálgico con su actuación y que pueda trasmitir que el Sr Merrick fuera (a pesar de todo), agradable, amable y educado. Como debiéramos procurar ser todos.

Gladys Lucia 4 de junio de 2010, 20:10  

Sammillenium no dejo de reconocer que la descripcion que haces es muy buena y hasta despiertas simpatia por el pesonaje e incluso podrias convencer a otro, por supuesto, que no sea yo, de ver la pelicula.

Samillenium 7 de junio de 2010, 22:59  

Ciertamente, su participación es muy importante en la película y también en la vida del verdadero Merrick. Jajaja gladys, dale una oportunidad!

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